jueves, 29 de noviembre de 2007

CERVANTES

Músicas
Narciso tenía hambre, miró
las aguas para ver si hay peces
y se encontró con él.
Este accidente de la historia
cuesta mundos a los pobres mortales.
Tienen hambre de sí mismos, pero en verdad
nunca se miran a sí mismos, son mirados y de ahí
viene la costumbre de
devorarnos bajo
un sí mismo sostenido mayor.
El atado
Escribir sin contar es como vivir sin vida. Las palabras serán inocentes, pero no su relación. El contador traza una columna del "debe" y otra del "haber" y en la última anota los silencios que supo conseguir. Con las caras de una palabra quisiera hacer piedras y mirarlas todas hasta el fin de mis días. Esas caras siempre tienen otras fugitivas de la boca. Morder la piedra, entonces, es la tarea del poeta, hasta que sangren las encías de la noche. En esa noche navegará sin rumbo fijo, desconfiado de todo, en especial de sí, mirando espejos que cantan como sirenas que no existen. El poeta se atará al palo mayor de su ignorancia para no caer en sí mismo, sino en otro país de aventura mayor, muerto de miedo y vivo de esperanza. Sólo el dolor lo unirá muertovivo al vacío lleno de rostros y verá que ninguno es el suyo. Y todos serán libres.


3 comentarios:

Alicia dijo...

Ufff, qué bueno esto. Particularmente me encantó lo primero, cómo está pensado, sencillamente.

Beso!

Tony dijo...

Palabras que forman muros,
sustantivos son los ladrillos,
verbos como argamasa
y muchos adjetivos...
que arranquen suspiros.

My lady... can I send you another kiss?

GISOFANIA dijo...

para eso no es necesario pedir permiso, Tony.

Gracias a los dos por los besos. Aunque en justicia le pertenecen a Gelman.