viernes, 2 de noviembre de 2007

FIAT FOCARIA

Soy mujer latinoamerica y argentina, pero el poder me interesa sólo en un punto:
aspiro a ser la dueña y señora de mis propios demonios.


Los hipersensibles entramos en combustión con facilidad. El fenómeno obedece a causas orgánicas, principalmente.
Es pertinente aclarar que los hipersensibles no distinguimos, de facto, entre materia y espíritu. Nos regocijamos en ese entrevero tan cautivador.
Por eso los hipersensibles somos tan inclinados a la alquimia, a la cocina, a la filosofía, a la lectura compulsiva de la vida de los santos, al cultivo de las artes en general y a cierta extraña especial predilección por las colorimetrías.
Ahora bien: el desafío para los hipersensibles es sostener la ignición. Lo cual incluye el mantenimiento de los sobresaltos e irritabilidad del fuego, de modo que piel y alma se confundan -para el espectador- en la incandescencia. Empresa ardua, en verdad.
Habitualmente, los hipersensibles dedicamos largos años al estudio del asunto precedente. Se trata de un conocimiento iniciático, íntimo, privativo, con dosis alternadas de teoría y práctica. Sin embargo, permanecemos abiertos a la sorpresa y al azar.
Conviene que dos hipersensibles convencidos dilaten lo más que puedan el encuentro. No por prudencia, sino por afán de perfeccionismo. En la teleología termodinámica, el objetivo último es la llamarada plena y constante. Un incendio es un zafarrancho, un chispazo es un intento estéril: papelones a evitar, inoperancias a superar. No confundirse con la grandilocuencia de los fuegos artificiales: eso es vulgar cosmética.
Los hipersensibles solemos ser arrebatados por sensaciones apocalípticas a la hora del mediodía, cuando el sol está en cenit. Hay que habérselas con la experiencia. Yo tuve mi momento místico esta semana. Revelador, terrorista y terapéutico. La rutina es un lago de emociones congeladas; sospecho que derretirlo fue un incipiente logro, cuyo mérito comparto.

Te Luciferum: Singular amado infierno, la experimentación asistemática y conjunta de todos los sentidos.

(Solicitud en clave para el único entendedor: no me llames tan seguido, podrías arruinar mi autoentrenamiento)

7 comentarios:

Asterion dijo...

La especulación teórica de el fenómeno que les ocurre a los hipersensibles, me maravilla y me provoca admiración, sin embargo desde el pragmatismo funciona mejor en invierno que en verano, intuyo.

GISOFANIA dijo...

sí, tal cual. por eso, en general, los hipersensibles de climas subtropicales detestamos el verano...

Alyxandria Faderland dijo...

Bueno, al menos el lago de emociones congeladas se descongelo, ahora a ver que hace con tanta agua...

JOKERMAN dijo...

¿seré hipersensible?

JOKERMAN dijo...

¿los hipersensibles varían sus comportamientos con el clima?... mierda carajo!, es toda una ciencia esto de la sensibilidad

Livio dijo...

Sospecho que los demonios no se alquilan ¿No?

GISOFANIA dijo...

lady, respondo a su inquietud con dos versos de Quevedo:
"nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa"

walde: el autoconocimiento es un saber áridamente privativo del sujeto cognoscible ¡sapere aude, atrévase!

livio: con los demonios es conquista y sometimiento (iuri naturali contrarium)