miércoles, 7 de mayo de 2008

ANEMIA Y CARTUJOS


Un introito interruptus a la desesperación. Acalambramiento de palabras. El deseo en sangría. Los signos arriban precipitadamente famélicos, jinetes del apocalipsis que arrasan con mi pobre capacidad hermenéutica. Se van borrando la fuerza y la certeza, con incontenible rigor.
Vuelve esa añoranza de lo que no se ha tenido nunca, junto con la lucidez de que ya es muy tarde para alcanzarlo.
Como lo que él dice allá y también acá. Ratificaciones de un autodiagnóstico. Sintomatología del fracaso.



(algunos lo logran)

6 comentarios:

Alguna dijo...

Dicen que no hay peor nostalgia que anorar lo que jamás se tuvo.
Yo más bien diría que es el añorar lo que podría haber sido si se hubiese tenido.

No conozco esta peli, es nueva?

GISOFANIA dijo...

"El gran silencio" es una película-documental del año 2005 sobre la vida de los monjes cartujos de un monasterio francés. Te dejo un link a un comentario sobre ella http://www.spiritualvision.es/pelicula.php?idfilm=61

También en el post, haciendo click sobre "Die große stille" (nombre original del film) te lleva al sitio oficial donde encontrarás más datos y fotos.

Un abrazo.

Alguna dijo...

Me gusta, me gustan estos temas.
Thanks.
Probaré alquilarla:)

JOKERMAN dijo...

"... Dónde estoy? Ya no existe el reloj (...) Sólo Dios me podría descubrir (...) sólo quiero vivir..." canta entre muchas otras cosas en "Love is love" nuestro gran tarado.
No sabía de este reflejo a mi momento. No te imaginás con la fuerza que lo sentí durante esta desgarradora tarde.
Lástima el freno de temer que puede ser una respuesta a la desesperación, en vez de tratarse de la decisión que da la fuerza necesaria para animarse al reto.

JOKERMAN dijo...

Me pregunto además si en realidad no fue la opción desde el principio. De repente todo lo anterior pudo ser un error, de allí que ahora se esté en esto.
En el miestras tanto volví a las "confesiones" de San Agustín.

GISOFANIA dijo...

Hay cosas de las que no hablo, porque no puedo (las más) o porque no quiero (también, y entonces es realmente sorprendente).

Haciendo la ecuación: es más lo que callo que lo que digo. Para mi gusto, digo mucho: he ahí laríz de mi desesperación.

Agustín es el más seductor de los neoplatónicos. Hay una frase de Pascal que siempre me remite a él y a mí misma: "Consuélate. No estarías buscando si ya no hubieses hallado" ¿cuál es el sentido de tanta angustia, entonces? ése es el instante en que irrumpen Kierkegaard, Cioran y Nietzsche e mis cavilaciones. Nosé si será muy saludable dialogar íntimamente con los muertos